Funambulismo sanitario: cómo ser MAP y no morir en el intento

Los médicos de Familia y pediatras de Atención Primaria (MAP) del SAS se han acostumbrado a un ejercicio permanente de equilibrio desde hace ya muchos años, a costa de su propia salud mental y psíquica.

Y todo ello, para intentar seguir atendiendo con dignidad y eficiencia a sus pacientes, a pesar de la falta crónica de tiempo y recursos. Por si eso fuera poco, se han seguido preocupando de mantener la calidad en la asistencia ofrecida, y de velar por garantizar la seguridad clínica para todos.

Esta prolongada y calamitosa situación no ha merecido apenas ninguna atención por parte de nadie ( políticos, gestores, medios de comunicación, colegas de otras especialidades, ciudadanos en general), ya que la maquinaria seguía funcionando.

Ha sido necesaria una conjunción de hechos (envejecimiento de las plantillas, precariedad y empobrecimiento económico progresivo de los facultativos, jubilaciones y renuncias masivas, huida de los nuevos profesionales a otros ámbitos
laborales menos hostiles, medicalización de la sociedad con demandas infinitas, imposibles de abordar, junto a problemas sociales inseparables de la enfermedad) para que salten todas las alarmas sobre un sistema que ya venía funcionando al límite y avisando de que no se podía seguir sobrecargando, a riesgo de romperse del todo.

La pandemia, aún no desaparecida ni finiquitada, ha puesto finalmente la guinda amarga a esta tarta destartalada, cuyo sabor no satisface ya a nadie, a pesar de que la eterna e insufrible propaganda política siga vendiéndonos las bondades del producto, sin admitir su agotamiento.

En este contexto, lo más cómodo para los exhaustos, y cada vez más escasos, MAP sería tirar la toalla definitivamente, y aplicar el “sálvese el que pueda”, que por supuesto perjudicaría a los enfermos más vulnerables y a aquellos que no pueden acceder a otros medios alternativos.

Lejos de esa tentación tan lógica y humana, y mucho más tras el esfuerzo de estos últimos meses, los médicos y pediatras de AP siguen luchando por sus pacientes y continuarán defendiendo un modelo de Sanidad Pública en el que creen fervientemente, sin fisuras.

Ojalá que nuestras protestas hagan reaccionar a la sociedad y a los gobernantes que la representan. Todos usamos o usaremos la AP y todos necesitamos que el sistema sanitario público andaluz sea fuerte y esté bien engrasado. No cerremos los ojos a esta realidad.

Por nosotros no va a quedar que intentemos rescatar a la AP del triste futuro que le espera.

Ya no esperamos ni necesitamos más aplausos, pero sí compromisos firmes de mejorar la situación extrema actual de este nivel asistencial, tan necesario y tan maltratado por todos.

Juan José Silva

Delegado Distrito Sanitario Sevilla Capital

Sindicato Médico de Sevilla

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