Vuelven los ocho días de oro

Aunque lo imite, no se trata del eslogan de una agresiva campaña de publicidad de un famoso centro comercial para animar al consumo en estos tiempos de crisis. Es la triste realidad para muchos compañeros, médicos de familia y pediatras de Atención Primaria (AP) en el Sistema Andaluz de Salud (SAS). Aquellas promesas de que los contratos “por días” se habían terminado en el SAS parecen no cumplirse, como ocurre con tantas otras cosas, por desgracia.

Ahora, la excusa es la llegada de nuevos profesionales procedentes de Traslados y Oposiciones. Como si no hubiese necesidad de seguir contando con todos los médicos disponibles posibles, aunque sea reubicándolos en centros diferentes, si fuese preciso. Todo un éxito de planificación.

Al menos, podrían contratarlos por un mes, para cubrir las ausencias en la plantilla, las bajas producidas por Covid u otras enfermedades, las jubilaciones masivas previstas, los permisos y vacaciones pendientes de disfrutar, etc. Incluso podrían reforzar la atención a las innumerables consultas telefónicas y presenciales que se generan a diario, o colaborar en las labores de rastreo epidemiológico. En ambos campos, hay escasez de personal médico y enormes demoras y déficits en su ejecución. Cualquier opción es válida, antes de menospreciar una vez más a los médicos de AP, tan necesarios actualmente. En vez de “fidelizar” a los escasos facultativos existentes en Atención Primaria, ofreciéndoles contratos más estables y prolongados o haciéndolos interinos en sus esenciales puestos de trabajo, se siguen encadenando contratos de meses o semanas, e incluso de ocho días, como en este caso.

Poco importa que estemos inmersos en una lucha sin cuartel contra una pandemia mundial desde hace varios meses. Para el SAS, siempre existirá algún motivo para mantener la precariedad y la inestabilidad de sus sufridos médicos, y para seguir minando su ya maltratada dignidad profesional.

Las esperanzas de que todo esto cambie algún día son mínimas, lamentablemente.

Así, será muy difícil que regresen los profesionales que han emigrado al extranjero y a otras Comunidades Autónomas. Al conocer esta noticia, todos ellos estarán pendientes del teléfono por si les llaman para alguna de estas ofertas «irrenunciables» que se están produciendo. Estarán deseando aceptar esas «magníficas» condiciones de trabajo para poder estar las próximas Navidades entre nosotros, colaborando en frenar la expansión del virus y en atender a todos los andaluces que lo precisen.

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