Dígaselo a Susana, señora ministra

La nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, acaba de anunciar una serie de medidas destinadas a paliar la precariedad laboral y la desigualdad, en especial en los trabajadores sanitarios. Entre los problemas que pretende solucionar se encuentran la “temporalidad fraudulenta” o la “desigualdad existente en el mercado de trabajo”, en especial en lo relativo a “la brecha salarial existente entre hombre y mujeres”. Valerio también resalta la importancia del “diálogo con los agentes sociales” así como la “negociación colectiva”.

Desde el Sindicato Médico no podemos sino celebrar unas declaraciones como estas, en especial viniendo de una ministra perteneciente al mismo partido que gobierna Andalucía desde hace 37 años. Seguro que existe una comunicación fluida entre el gobierno central y el autonómico, así que esperamos que estas medidas empiecen a aplicarse desde hoy mismo en nuestra comunidad.

Por eso, cuando hable para ello con nuestra presidenta, señora ministra, dígale que no ve conveniente recurrir a contratos temporales para cubrir necesidades estructurales, que dedique más recursos a la celebración de oposiciones que permitan a los trabajadores acceder a empleos fijos y que celebre concursos de traslado efectivos que permitan su movilidad. Porque, señora ministra, del uso fraudulento de la temporalidad sabemos mucho los médicos de Andalucía.

Dígale también a nuestra presidenta lo importante que es para usted la igualdad en materia retributiva, y que no entiende que los médicos andaluces ganen mucho menos que los de otras comunidades (alguna tan próxima como Extremadura), a pesar de tener idéntica responsabilidad y cualificación. Hasta los residentes cobran menos en Andalucía que en el resto de España. Dígale, señora ministra, que no es igualitario que Andalucía sea una de las pocas comunidades en las que el médico es castigado sin un complemento salarial por trabajar en la sanidad privada.

Háblele también de la brecha salarial entre hombres y mujeres, esa que las médicas andaluzas conocen tan bien. Porque en el SAS, señora ministra, durante las bajas y permisos relacionados con el embarazo y el parto, así como cuando su puesto de trabajo debe ser readaptado dejando de hacer guardias por ello, las médicas dejan de percibir las retribuciones de las continuidades asistenciales y, en muchos casos, también las de la jornada complementaria, lo que supone una manifiesta discriminación por razón de sexo. Es nuestro sindicato el que tiene que reclamarles estas cantidades en el juzgado, señora ministra, para que el SAS se las pague. Qué ironía, un sindicato tan denostado por ustedes defendiendo, frente un gobierno de su mismo partido, la igualdad entre hombres y mujeres.

Y no se olvide de recordarle, por último, la importancia del diálogo con los agentes sociales, porque en nuestra comunidad no se ha constituido la mesa de funcionarios del sector público, discriminando a sindicatos profesionales como el nuestro en la negociación sindical. Lo podrá comprobar usted fácilmente, señora ministra, porque en las fotos de los anuncios de mejoras laborales y retributivas nuestra presidenta sale siempre flanqueada por representantes de los sindicatos de clase con gesto agradecido. Y dígale también, ya que están, que dictar resoluciones y órdenes sin consenso, para que luego las tumben los tribunales, no traduce ese espíritu de diálogo que usted tanto valora, por no hablar de los costes económicos que conlleva.

Dígale estas cosas, señora ministra, a ver si a usted le hace más caso que a nosotros.

Comité Ejecutivo del SMS

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