Nueva agresión a profesionales sanitarios en el Hospital Virgen del Rocío

Las agresiones a los médicos por los pacientes o sus familiares es un problema creciente en el SAS. A la hostilidad del usuario ante el sistema sanitario se suma, en época estival, el  aumento de la presión asistencial, lo que provoca que en estas fechas las agresiones sean más frecuentes.

El Sindicato Médico ha denunciado reiteradamente la falta de voluntad real de los directivos de nuestros centros sanitarios para atajar este grave problema. En numerosos centros la presencia de miembros de los servicios de seguridad es manifiestamente insuficiente, a lo que se suma que el diseño de las áreas de urgencias permite con excesiva facilidad el acceso de familiares y acompañantes a las áreas de consultas. Estos no deben pasar ningún filtro de seguridad para acceder a las consultas, habiéndose dado el caso de familiares que han amenazado al médico con un arma blanca. La estructura del área de consultas, por otra parte, a menudo las convierte en verdaderas “ratoneras”, en las que el médico queda atrapado sin posibilidad de huida ante la agresión del enfermo o su familiar. A ello se suma la insuficiencia de las plantillas, que contribuye al aumento de los conflictos.

Desde el Sindicato Médico denunciamos la desidia con la que el SAS afronta el grave problema de las agresiones a médicos. Nuestra Administración persiste en mantener plantillas de médicos insuficientes, presta una asistencia inadecuada e insuficiente a los médicos agredidos, tanto desde el punto de vista jurídico como personal, se resiste a implantar medidas que aumenten la seguridad, como arcos de seguridad, limitación del acceso de familiares al área de consulta o aumento de la presencia de personal de seguridad en esas zonas.

En este contexto, debemos denunciar que el pasado 18 de agosto, en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, se ha producido una nueva agresión al personal sanitario. En el área de consultas del Hospital de Rehabilitación y Traumatología, un paciente varón comenzó a proferir insultos en los pasillos de consultas, interrumpiendo el correcto desarrollo de las mismas. Cuando un médico y una auxiliar de enfermería que estaban trabajando en ellas se dirigieron a él pidiéndole silencio, el paciente respondió con insultos, levantándose de la silla de ruedas, cogiéndola en peso y dirigiéndose al médico para golpearle. También agredió físicamente a la auxiliar de enfermería, que  gracias a la ayuda de los compañeros pudo escapar. El altercado requirió el auxilio del servicio de seguridad privado del centro. El hecho ha sido denunciado por vía judicial y los servicios jurídicos del SMS lucharán porque la sanción sea aleccionadora y no se limite a un juicio de faltas.

 En el 2015 se realizó un cambio legislativo muy importante, la publicación de la Ley Orgánica 1/2015 del 30 de Marzo (modifica el Código Penal del Reino de España , entre sus modificaciones está la del artículo 550, “Nueva definición de atentado y alteración del Orden Público”: se recoge de manera específica que “en todo caso, se considerarán actos de atentado los que se cometan contra funcionarios de Sanidad y de Educación en el ejercicio de sus funciones o con ocasión de las mismas”. ) ,otorgando mayor dureza a la persecución de este tipo de episodios violentos de “atentado contra funcionario público” al ser las penas de hasta 4 años de cárcel (antes eran faltas penales susceptibles de multa diaria).

El problema de las agresiones a profesionales sanitarios va en aumento. La colaboración de los distintos colectivos implicados como son sindicatos,  colegios profesionales, direcciones de los servicios sanitarios, legisladores, jueces, prensa y demás medios de difusión, asociaciones de pacientes y toda la sociedad en general, es fundamental para atajar estas situaciones delictivas. Es importante tomar medidas encaminadas a la prevención, a la atención del profesional agredido y también al entorno laboral.

Son acciones fundamentales para atajar esta lacra que perjudica tanto a profesionales sanitarios como a los usuarios del sistema sanitario las siguientes:

1-La formación de los profesionales sanitarios para reconocer la situaciones de riesgo de agresión y los signos iniciales tanto en el usuario como entre familiares y acompañantes, con las medidas a tomar.

2- Incremento de los servicios de Vigilancia y Seguridad, especialmente en los servicios sanitarios con mayor riesgo de agresión. Con ello se consigue un efecto disuasor y a la a vez dar respaldo y acompañamiento al profesional sanitario si éste lo solicita ante el riesgo de agresión detectado.

3– Adecuación de plantillas, de recursos humanos y materiales, especialmente en servicios de urgencias y atención primaria, que deben adaptarse a los niveles de presión asistencial.

4-Difusión y denuncia mediante los distintos medios de difusión de información :prensa, redes sociales, etc para concienciar a la sociedad del problema.

Desde el Sindicato Médico exigimos que la actuación del SAS sea más diligente en la implantación de estas medidas y denunciamos su falte de interés por atajar este grave problema. Por nuestra parte, seguiremos denunciando estos hechos y ofreciendo a nuestros médicos la asistencia personal, profesional y jurídica que se merecen. Para poder hacerlo adecuadamente, recordamos a todos los profesionales sanitarios la necesidad de denunciar estos hechos y ponerlos en conocimiento de su Sindicato, junto con los elementos de prueba y testigos que pueda aportar como base de acusación e instamos  a las Administraciones sanitarias a  poner todas las medidas a su alcance para prevenir estas situaciones.

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