Penitenciágite o la insostenible situación del Hospital San Juan de Dios-Aljarafe (HSJDA)

Durante este tiempo de pandemia, y especialmente en los últimos meses, los profesionales del Hospital San Juan de Dios-Aljarafe (HSJDA) están viviendo situaciones extremas en la atención a los pacientes ingresados, provocadas por la escasez de personal. El problema no es nuevo, y la pandemia solo ha hecho más visible la deficiente gestión de recursos humanos que afecta a todo el centro, sobre todo al Servicio de Medicina Interna.

Esta gestión calamitosa ha provocado, a lo largo de los años, la renuncia de profesionales y la salida de la mayoría de los médicos residentes formados en este centro buscando lugares con mejores condiciones laborales, no necesariamente económicas, sino, sobre todo, más dignas. En concreto, en el servicio de Medicina Interna la plantilla ha ido mermando sin que se hayan cubierto bajas ni vacantes, de tal modo que en la actualidad cuenta con ocho internistas menos que hace un año. Con ello, es inevitable la sobrecarga de los facultativos que aún permanecen en el hospital, abocando a una situación en la que se agota la capacidad de los profesionales para garantizar una atención de calidad.

Ante las ominosas previsiones en el número de ingresos de los próximos meses, y con una plantilla insuficiente que sostiene a diario ratios de trabajo imposibles, el Sindicato Médico ha instado en varias ocasiones a la Dirección Gerencia del Hospital a actuar para subsanar en lo posible esta situación, teniendo en cuenta además que en los presupuestos de la Junta de Andalucía para el año en curso se destinó a este centro una partida económica extraordinaria con la finalidad de mejorar las condiciones del personal, adecuándolas a la población que atiende —300.000 habitantes—, sin que hasta el momento se haya acometido cambio alguno.

Estas circunstancias nos llevan a denunciar de nuevo públicamente una situación que es imprescindible cambiar para que este hospital no sea un proyecto fracasado sin capacidad para ofertar un servicio sanitario adecuado.

No se puede construir una casa sin cimientos. Entendemos que hacer eficiente el hospital empieza por dotarlo adecuadamente de recursos humanos y, para conseguirlo, las condiciones de trabajo tienen que ser atractivas. Una plantilla reducida y sobrecargada provoca la huida de los profesionales a centros con donde son mejor considerados, y el rechazo de posibles candidatos a trabajar en el hospital. La gestión de personal de un hospital del siglo XXI no puede ser la de una plantación de algodón del siglo XIX.

Comité Ejecutivo del Sindicato Médico de Sevilla

 

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