El Sindicato Médico de Sevilla alza la voz ante una semana negra para la sanidad sevillana, marcada por tres episodios de violencia contra profesionales sanitarios en apenas siete días.
Amenazas, persecuciones con cuchillas, insultos, intimidación y agresividad física han convertido los centros de salud de San Juan de Aznalfarache, Fuente del Rey (Dos Hermanas) y Villamanrique de la Condesa en escenarios de miedo e inseguridad para quienes tienen como única misión atender y cuidar a los pacientes.
El Sindicato considera intolerable esta escalada de violencia y exige al Servicio Andaluz de Salud medidas urgentes y efectivas. Los profesionales sanitarios no pueden seguir trabajando con miedo ni poniendo en riesgo su integridad física.
El primero de estos episodios tuvo lugar en la madrugada del domingo 25 de octubre, en el Centro de Salud Nuestra Señora de la Paz, en San Juan de Aznalfarache. Un individuo de aproximadamente 35 años irrumpió en las instalaciones e intentó agredir al personal sanitario. La situación alcanzó especial gravedad cuando el hombre, que portaba cuchillas, persiguió a una facultativa y a un celador, que tuvieron que refugiarse en una consulta. El centro, además, se encontraba sin personal de seguridad en el momento de los hechos.
El segundo episodio se produjo el lunes 26 de octubre en el Centro de Salud de Fuente del Rey, en Dos Hermanas. Una médica de familia sufrió una situación de extrema intimidación durante una consulta, cuando un paciente que solicitaba una ecografía y reaccionó violentamente al explicarle la profesional que debía solicitar una cita programada.
El individuo comenzó a gritar e insultar a la médica, llegando a proferir expresiones vejatorias como «eres una puta, so zorra», mientras invadía el espacio de la consulta y realizaba movimientos agresivos con los brazos. La situación fue escalando hasta que abrió violentamente la puerta y propinó una patada a una silla.
La profesional, que decidió continuar con su actividad asistencial, acudió posteriormente a las urgencias del propio centro de salud, donde fue atendida por un cuadro de ansiedad.
El tercer episodio tuvo lugar en la tarde del martes 27 de octubre, en el consultorio médico de Villamanrique de la Condesa. Un paciente protagonizó un grave episodio de amenazas e intimidación contra tres trabajadores del centro después de exigir que se le dispensara metadona fuera del horario establecido. Profiriendo amenazas al personal sanitario que tuvo que refugiarse encerrados en el centro hasta la llegada de la Guardia Civil.
Tres episodios de violencia en una semana que no pueden considerarse hechos aislados ni asumirse como parte del trabajo diario. El Sindicato Médico de Sevilla considera absolutamente inaceptable que los profesionales sanitarios tengan que desarrollar su actividad bajo amenazas, insultos, intimidaciones o agresiones físicas, poniendo en riesgo su integridad y su propia seguridad.
Como muestra del rechazo colectivo a esta situación, el Sindicato Médico de Sevilla se ha concentrado hoy, viernes 30 de octubre, en los centros de salud de Villamanrique de la Condesa y Nuestra Señora de la Paz, en San Juan de Aznalfarache. Estas movilizaciones han servido para expresar la solidaridad con los profesionales afectados y reclamar una respuesta contundente al Servicio Andaluz de Salud ante la escalada de violencia.
Rafael Gomez, vicepresidente del Sindicato Médico de Sevilla, declaró en la concentración de San Juan de aznalfarache que: “trasladamos todo nuestro apoyo y solidaridad a los compañeros víctimas de estos episodios y exigimos al Servicio Andaluz de Salud y a las administraciones competentes que adopten medidas inmediatas y eficaces para garantizar la seguridad de los profesionales” y apostilló, “Es obligado el refuerzo de la vigilancia en los centros, protocolos de actuación efectivos ante situaciones de riesgo, formación y medios de protección adecuados”
El Sindicato Médico de Sevilla insiste en que la violencia contra los profesionales sanitarios no puede normalizarse. Ninguna discrepancia con una decisión médica, ninguna exigencia asistencial ni ninguna circunstancia personal justifican las amenazas, los insultos o las agresiones a quienes trabajan para cuidar de la salud de la ciudadanía.
¿Qué más tiene que ocurrir para que se garantice de una vez por todas la seguridad de los profesionales del SAS?
Ni una agresión más. ¡Hasta cuándo!
