Agresiones a facultativos
en la provincia de Sevilla en 2025

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El Sindicato Médico de Sevilla denuncia graves amenazas contra los profesionales del Centro de Salud Los Montecillos

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Un paciente amenazó con regresar armado con una escopeta y usarla contra los profesionales del Centro de Salud

El Sindicato Médico de Sevilla (SMS) denuncia la grave situación vivida en el Centro de Salud Los Montecillos, en Dos Hermanas, donde un paciente amenazó con regresar armado con una escopeta para «dar una lección» a los trabajadores e intentó agredir a uno de los médicos del centro.

Los hechos ocurrieron en la mañana de este martes 14 de julio, cuando el paciente irrumpió de manera brusca en una consulta mientras el facultativo atendía a otro usuario. El médico se dirigió al paciente, que se encontraba muy alterado, explicándole que había sido llamado en varias ocasiones sin obtener respuesta y le indicó que sería atendido de inmediato. Sin embargo, el paciente rechazó la asistencia y manifestó que regresaría al día siguiente con una «recortada» para «dar una lección» a todo el personal. Ante la petición del facultativo de que repitiera sus palabras, el individuo reiteró la amenaza y precisó que acudiría con una escopeta.

Cuando el médico le advirtió de la gravedad de sus manifestaciones y le comunicó que avisaría al personal de seguridad y a la Policía Nacional, el paciente utilizó una muleta para cortarle el paso e intentar hacerlo caer, dándose a la fuga inmediatamente después.

El facultativo agredido activó de inmediato el protocolo de agresiones y procedió a presentar denuncia ante la Policía Nacional.

Desde el Sindicato Médico de Sevilla subrayamos que la amenaza no se dirigió únicamente contra el médico que atendió al paciente, sino contra el conjunto de los trabajadores del centro. Los hechos generaron una situación de miedo e inquietud entre los profesionales y los usuarios, además de alterar el normal funcionamiento de la actividad asistencial.

Este grave episodio se produce, además, en un centro de salud que tiene asignados diez cupos médicos, pero que actualmente solo cuenta con cinco facultativos debido a la planificación de las vacaciones y a la negativa del Servicio Andaluz de Salud a contratar médicos sustitutos.

Esta situación obliga a la mitad de la plantilla a asumir la atención de toda la población adscrita al centro, lo que incrementa la presión asistencial, prolonga los tiempos de espera y contribuye a generar una mayor tensión en las consultas.

Desde el SMS queremos dejar claro que ninguna demora, discrepancia o situación de sobrecarga puede justificar una amenaza o una agresión. No obstante, la falta de personal y la ausencia de sustituciones crean un entorno asistencial más vulnerable y conflictivo, cuyas consecuencias recaen directamente sobre los profesionales y los pacientes.

Las amenazas, insultos y agresiones contra los profesionales sanitarios no pueden considerarse sucesos aislados. Se han convertido en un problema creciente que exige medidas preventivas eficaces y una respuesta firme y coordinada por parte de las administraciones.

El Servicio Andaluz de Salud, como empleador, tiene la obligación de garantizar la seguridad de sus trabajadores mediante plantillas suficientes, personal de seguridad, sistemas de alerta eficaces y medidas reales de prevención.

Una vez producidos hechos de esta gravedad, la actuación de la Administración no puede limitarse a la activación de los protocolos internos. El SAS debe denunciar expresamente estas conductas, personarse en los procedimientos cuando resulte procedente y reclamar la reparación de los daños personales, psicológicos, asistenciales y materiales ocasionados.

El Sindicato Médico de Sevilla reclama también un endurecimiento de las sanciones y penas aplicables a quienes amenacen o agredan a los profesionales sanitarios. Es imprescindible que la respuesta sea proporcionada, rápida y verdaderamente disuasoria.

Los médicos y el resto de los profesionales sanitarios acuden cada día a sus puestos de trabajo para atender y cuidar a la población. No pueden desempeñar esta labor bajo el riesgo permanente de ser insultados, amenazados o agredidos. Proteger a quienes sostienen el sistema sanitario es una obligación de las administraciones y una responsabilidad de toda la sociedad.