Cuatro episodios en apenas unos días, registrados en Santa Olalla, La Algaba, Lora del Río y Dos Hermanas, evidencian la situación de inseguridad que sufren los profesionales sanitarios
El Sindicato Médico de Sevilla denuncia públicamente la preocupante sucesión de agresiones, amenazas e insultos sufridos por facultativos en distintos centros sanitarios de la provincia durante los últimos días. En apenas una semana se han registrado episodios en Santa Olalla, La Algaba, Lora del Río y Dos Hermanas, una cadena de incidentes que vuelve a poner de manifiesto la situación de vulnerabilidad en la que trabajan muchos médicos, especialmente en los dispositivos de Atención Primaria y urgencias.
El primero de los casos tuvo lugar el pasado 4 de junio en Santa Olalla, donde una facultativa fue amenazada en el ejercicio de su labor asistencial con insultos vejatorios, calumnias, injurias e intromisión hacia el honor profesional; llegando a amenazar con que no vuelva a ejercer como médica.
Este episodio se suma a otros tres incidentes posteriores ocurridos en distintos puntos de la provincia, todos ellos vinculados a discrepancias con el criterio clínico de los profesionales o a exigencias injustificadas sobre pruebas, tratamientos o decisiones médicas.
En La Algaba, durante la madrugada del 8 al 9 de junio, un médico fue increpado por un hombre que acudió al centro tras conocer que su madre había sido derivada al hospital horas antes. La decisión, adoptada conforme al criterio médico y consensuada con la familia presente en ese momento, fue posteriormente cuestionada de forma violenta por el agresor, que esperó al facultativo a su regreso de un aviso domiciliario. El hombre comenzó a gritarle, a reprocharle su actuación y, finalmente, llegó a empujarlo y a golpearlo en el pecho, además de marcharse profiriendo amenazas.
También el día 9, en Lora del Río, una médica de guardia sufrió insultos, amenazas y expresiones de carácter racista por parte de un paciente reincidente que exigía la realización de un electrocardiograma. La facultativa valoró el caso y consideró que no estaba indicada dicha prueba, optando por el tratamiento correspondiente. Ante la negativa, el paciente comenzó a gritar en la consulta, siguió a la médica hasta la zona de enfermería, insultó y amenazó al personal, e incluso intentó agredir físicamente a un enfermero.
El último de los episodios conocidos se produjo en Dos Hermanas, en el centro de salud Doña Mercedes, donde una facultativa atendió a una paciente mayor de edad que acudía por dolor dental. Tras la exploración, la médica no apreció signos de infección y prescribió el tratamiento analgésico adecuado. Minutos después, la madre de la paciente irrumpió en la consulta de forma agresiva para exigir la prescripción de un antibiótico y un analgésico inyectable. La profesional le explicó que la paciente ya había sido valorada y que el tratamiento estaba indicado conforme a criterios clínicos.
Lejos de aceptar la explicación, la mujer golpeó la mesa, elevó el tono y posteriormente, en la zona de mostrador, profirió insultos y amenazas contra la facultativa, llegando a advertir de que la esperaría a la salida del centro para agredirla. Ante la gravedad de la situación, varias compañeras, entre ellas enfermeras y auxiliares, acompañaron a la médica hasta su vehículo al finalizar la jornada, por temor a que la amenaza se cumpliera.
Desde el Sindicato Médico de Sevilla condenamos con absoluta firmeza todos estos hechos. Ninguna discrepancia con una decisión clínica justifica insultos, amenazas, intimidaciones, empujones ni agresiones físicas. La prescripción de un antibiótico, la indicación de una prueba diagnóstica, una derivación hospitalaria o cualquier otra decisión asistencial corresponden al profesional facultativo, que actúa conforme a criterios clínicos y en beneficio del paciente.
Estos episodios no pueden normalizarse ni minimizarse. Las agresiones verbales también son violencia. Las amenazas también son violencia. El miedo a salir de un centro sanitario acompañado por compañeros, por temor a una represalia, es una realidad inadmisible en un sistema público de salud.
El Sindicato Médico de Sevilla reclama a los responsables del Servicio Andaluz de Salud una respuesta contundente, ágil y eficaz. Es imprescindible reforzar las medidas de seguridad en los centros de salud y puntos de urgencias, garantizar acompañamiento jurídico a los profesionales afectados, activar de forma inmediata los protocolos de agresiones y promover campañas institucionales que recuerden a la ciudadanía que los médicos y el resto del personal sanitario son autoridad pública en el ejercicio de sus funciones.
Asimismo, exigimos que se ponga fin al clima de permisividad social que rodea a este tipo de conductas. La presión asistencial, las demoras o la frustración de algunos usuarios nunca pueden descargarse sobre quienes están trabajando para atenderlos. Agredir, amenazar o insultar a un profesional sanitario no mejora la asistencia: la deteriora, genera miedo y pone en riesgo la calidad del servicio.
Defender a los médicos y médicas es defender la sanidad pública. Desde el Sindicato Médico de Sevilla seguiremos denunciando cada agresión y acompañando a los profesionales afectados, porque ningún facultativo debe acudir a su puesto de trabajo con miedo, ni ejercer la medicina bajo amenazas.