De nuevo, desde el Sindicato Médico de Sevilla tenemos que denunciar y lamentar otra grave agresión sufrida por médicos y facultativos, en este caso en el Centro de Salud ‘Amante Laffon’ de la capital hispalense en la mañana de hoy jueves 13 de agosto.
El suceso acaeció cuando una usuaria instaba una consulta de atención inmediata sin mostrar signos clínicos de emergencia, exigiendo una serie de estudios y pruebas, entre ellas una extracción de heces que no había aportado en su momento para una analítica.
El médico agredido, tras valorar que la paciente no presentaba un cuadro de urgencia y que las pruebas que pedía era imposible realizar de forma inmediata, ha orientado a la agresora para que fuera valorada por su médico de referencia en una consulta de asistencia ordinaria y hacer la solicitud de las pruebas correspondientes.
Acto seguido, la agresora, en presencia del profesional sanitario, ha abierto el bote donde contenía las heces para la prueba y ha comenzado a esparcirlas en la mesa de trabajo de la consulta, interrumpiendo en sí la dinámica del día a día de la misma y teniendo que recurrir a los equipos de limpieza y desinfección del Centro de Salud.
El médico agredido va a proceder a denunciar el suceso por las cauces oficiales, mientras que desde el Sindicato Médico de Sevilla se está realizando el P13 (protocolo oficial del Servicio Andaluz de Salud para la comunicación de riesgos laborales y propuestas de mejora) aludiendo a los riesgos biológicos que conlleva el esparcimiento de las heces en la consulta.
Reclamamos tolerancia cero frente a cualquier forma de violencia en los centros sanitarios y pedimos, una vez más, al Servicio Andaluz de Salud que tome medidas reales y eficaces para proteger a sus profesionales sanitarios.
Denunciamos además la deficiente gestión de la demora de la atención sanitaria en el sistema, que se convierte en autodemanda como urgencia de consultas que no lo son por parte de la población y pueden derivar en actitudes y conductas violentas ante los profesionales sanitarios, agresiones y coacciones hasta el punto de amenazar con riesgos biológicos; situaciones vergonzantes como la vivida está mañana en el Centro de Salud ‘Amante Laffon’ de Sevilla.
Por ello, exigimos que se ponga fin al clima de permisividad social que rodea a este tipo de conductas. La presión asistencial, las demoras o la frustración de algunos usuarios nunca pueden descargarse sobre quienes están trabajando para atenderlos. Agredir, amenazar o insultar a un profesional sanitario no mejora la asistencia: la deteriora, genera miedo y pone en riesgo la calidad del servicio.
Defender a los médicos y médicas es defender la sanidad pública. Desde el Sindicato Médico de Sevilla seguiremos denunciando cada agresión y acompañando a los profesionales afectados, animándoles a siempre registrar sus denuncias por los cauces establecidos; porque ningún facultativo debe acudir a su puesto de trabajo con miedo, ni ejercer la medicina bajo amenazas.