Nada ha cambiado

En un contexto de creciente malestar médico, el SAS ha decidido paliar un desajuste presupuestario aplazando el pago de parte de la nómina de diciembre al mes de enero. La inmensa mayoría de los afectados somos los médicos.

Es difícil de creer que no hubiera otras opciones disponibles para remediar un problema que ha causado el SAS. Es inaceptable que los trabajadores paguemos el pato de un fallo en la gestión presupuestaria.

Cada día queda más patente que el color de la Administración no afecta al trato que el SAS dispensa a sus médicos. Hace décadas que venimos sufriendo estos incidentes a finales de año. Tanto la anterior Administración como la actual disponen a su antojo de nuestras nóminas en estas fechas para solucionar sus problemas contables. Todo sigue igual.

El SAS sigue ignorando nuestras legítimas demandas de mejoras laborales y retributivas. De hecho, está potenciando el papel asistencial y de gestión de otras categorías para debilitarnos. También en esto se percibe la continuidad en los planteamientos de la Administración anterior y la actual.

Las buenas intenciones han dado paso a la retórica vacía. Las promesas de otorgar a los médicos el papel que en justicia nos corresponde en la sanidad han sido sustituidas por estrategias destinadas a sustituirnos por otras categorías.

El recorte de nuestras nóminas es más que un quebranto económico. También más que un símbolo. Es la forma que adoptan la prepotencia y el menosprecio. Nada ha cambiado.

Comité Ejecutivo del SMS

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