El engaño del CRP: un recorte salarial encubierto

El Complemento de Rendimiento Profesional (CRP) es creado por Acuerdo de 21 de noviembre de 2002, de la Mesa Sectorial de Sanidad, sobre política de personal para el periodo 2003 a 2005, publicado en BOJA el 14 de marzo de 2003. En él se acordó “Recompensar el rendimiento, la calidad y el cumplimiento de los objetivos pactados mediante la creación de un Complemento de Rendimiento Profesional objetivo y transparente”.

El CRP forma parte de las retribuciones a las que tiene derecho el trabajador. Sin embargo, la Junta lleva años recortando este complemento por medio de una maniobra que consiste en reducir la partida asignada a este concepto en los presupuestos. En un primer paso, a través de la Ley de Presupuesto, la Junta vincula el abono del CRP “a las dotaciones presupuestarias que se prevean anualmente” (art. 20). A continuación, asigna a este concepto una cantidad muy inferior a la necesaria para abonar el 100% del CRP. Así, el cálculo de la cantidad correspondiente a cada uno de ellos se lleva a cabo sobre una cifra previamente recortada, y todo dentro de la ley. 

La maniobra que acabamos de describir queda perfectamente reflejada en el siguiente gráfico, que muestra las cantidades asignadas (en millones de euros) en los presupuestos del SAS al CRP de los programas de asistencia sanitaria y de hemoterapia entre los años 2006 y 2020

Como podemos comprobar, solo en 2008 la cantidad asignada en los presupuestos al CRP se acercó al 100% del CRP. A partir de ese año, se produjeron recortes crecientes que han sido particularmente acusados a partir de 2015. Si tenemos en cuenta que el 100% del CRP de los programas citados ascendería este año a unos 288 millones de euros, la Junta ha recortado aproximadamente un 35% de esta partida a los trabajadores del SAS al asignarle solo 188 millones. Estos datos demuestran que es imposible que una proporción significativa de trabajadores perciban el 100% del complemento de productividad, con independencia de la nota que reciban, por la sencilla razón de que la Junta no presupuesta suficiente dinero para hacerlo posible. Esta pérdida supondría en el caso de los facultativos unos 2600 € al año.

Por otra parte, el CRP de cada profesional se basa en un cálculo perverso que consigue el efecto opuesto al que busca. De entrada, la cantidad que percibe cada persona no tiene en cuenta únicamente su nota individual, sino también la de su servicio y centro sanitario, de tal modo que cualquier esfuerzo individual quedará sin recompensa si una mala gestión impide el logro de los objetivos colectivos

De hecho, para ocultar los recortes presupuestarios que se encuentran en el origen del este engaño, la fórmula por medio de la cual el SAS calcula el CRP de cada trabajador incluye factores desconocidos por los trabajadores y los sindicatos, de modo que resulta imposible verificar si la cantidad abonada a cada trabajador es correcta. El CRP no es ni objetivo ni transparente, como anunciaba el Acuerdo 2003-2005, sino opaco e injusto. 

El CRP es un complemento utilizado a menudo por los jefes de servicio para castigar a determinados trabajadores por razones subjetivas, independientes de su rendimiento profesional. Además, la evaluación del logro de los objetivos colectivos con frecuencia es arbitraria, basándose en una “negociación” de los jefes de servicio con la dirección del centro cuyo resultado depende más de afectos y alianzas inconfesables que de criterios objetivos

El resultado de este despropósito es que el CRP, lejos de incentivar a los trabajadores, les causa frustración y enfado, especialmente en un año como este, en el que el esfuerzo y el sufrimiento de la pandemia justificarían que todos los trabajadores percibieran el 100% del CRP. En lugar de ello, el SAS sigue recortándolo de manera subrepticia mientras de cara a la población anuncia incentivos y mejoras que nunca llegan.

Si el SAS desea premiar de verdad a sus facultativos y acabar con su precariedad, lo que debería hacer es aplicar una medida que el Sindicato Médico le ha pedido insistentemente y que otras comunidades ya aplican: pasar el CRP a masa salarial fija. Solo así se impedirán las arbitrariedades de los jefes y los recortes encubiertos. Solo así los facultativos tendremos garantizada la percepción de una retribución a la que sin duda tenemos derecho.

 

Comité Ejecutivo del SMS

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