Razones para un fracaso anunciado: ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos? (2ª parte)

(Viene de Razones para un fracaso anunciado: ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos? (1ª parte)) Continuamos analizando los datos extraídos del PORH del SAS, referidos en esta ocasión al horizonte de la plantilla de efectivos, motivado por las numerosas jubilaciones de facultativos previstas en los próximos años.

La edad media de los médicos en el SAS era de 50 años en 2014, y el 36% de los facultativos del SAS ya tenían más de 55 años entonces. Ahora debe ser aún peor la situación, muy probablemente, por la fuga constante de médicos jóvenes o recién egresados hacia otras comunidades españolas y a países con condiciones más favorables, o incluso al sistema sanitario privado.

En el resto de las categorías, solo eran un 26% los profesionales mayores de 55 años, por lo que solo está “envejecida” la población sanitaria en el colectivo de los facultativos, ya que el límite establecido para considerarla así es de un 30% de los profesionales en activo por encima de los 55 años. La situación ya era aún peor en A. Primaria, donde el 42 % de los Médicos de Familia (MF) y más del 31 % de los pediatras tenían más de 55 años en 2014. En los FEA, eran solo un 30% los médicos mayores de esa edad en la mayoría de las diferentes especialidades hospitalarias (en 35 de ellas).

La población menor de 16 años se iba a ir incrementando entre el 2 y el 10% del 2008 al 2020. En los mayores de 64 años, aumentaría en un 20-22 %. En los mayores de 80 años, el incremento sería del 40-45%. Ya estamos en 2020, y comprobamos que esas previsiones se han cumplido, por lo que el aumento de la población atendida y el envejecimiento de las plantillas, junto a la escasez de médicos “disponibles“ para incorporarse a la labor asistencial en AP explican la sobrecarga asistencial existente desde hace muchos años.

Se estimaban (en 2014) unas 4.000 jubilaciones previstas de médicos de AP, con 3.550 MF y 450 pediatras jubilados, entre 2018 y 2027 (10 años).

En Hospitales solo serían unos 2400 los médicos que se jubilarían en ese mismo periodo de diez años. En la última actualización publicada en 2019 se aporta una nueva estimación sobre las jubilaciones previstas para otro nuevo periodo de 10 años, comprendido entre 2013 y 2022, que empeora aún más la perspectiva, pues concluye que el 28% de los facultativos existentes se habrá jubilado en esos 10 años. En AP habrán sido unos 2300 médicos (casi un tercio de la plantilla) los jubilados. Algunos compañeros están ahora adelantando ese momento del final de su vida activa, si les es posible.

Si se extiende la previsión hasta 2027 (como se hacía en el PORH de 2014) es todavía peor la situación prevista, pues serán 4.543 los médicos de AP jubilados en ese periodo de 15 años (2013-2027), un 60% del total de la plantilla. En AE, la cifra de FEA jubilados en esos 15 años llega casi al 40%.

Resulta obvio que la prolongación “voluntaria” de la edad de jubilación hasta los 67-70 años no será suficiente para paliar esta escasez de profesionales. Además de la edad, la penosidad de la actividad desarrollada durante tantos años en unas condiciones tan precarias y en un ambiente laboral de enorme exigencia permanente, influyen en el desgaste y envejecimiento del personal.

Está claro según el análisis de este estudio dónde está el problema actual de la profesión médica en AP, al menos en el SAS. Población facultativa muy envejecida, con menor número proporcional de profesionales en relación con AE, y además peor pagados en AP, y más sobrecargados (aún) asistencialmente que ellos. También se cuenta con menos incentivos profesionales en AP (científicos, tecnológicos, docentes, investigadores ) y económicos, como ocurre con el cobro de la continuidad asistencial. Asimismo, son peores las condiciones laborales, tanto en horarios, medios y recursos, como incluso en las infraestructuras y equipamientos, obsoletos y precarios a menudo.

Las posibles soluciones, a falta de un mayor presupuesto sanitario global, deberían pasar por revertir este evidente desequilibrio, con un porcentaje mayor de financiación para AP, y con mejores sueldos, incentivos, estabilidad y otras condiciones laborales para los médicos de AP. No se trata de desvestir un santo (AE) para tapar a otro (AP), pero en las circunstancias actuales será muy difícil atraer a nuevos facultativos para trabajar en AP. Si ni siquiera con el azote de una pandemia reformamos la estructura de este importante nivel asistencial, probablemente nunca lo haremos.

Como decía Juan Simó (médico de familia navarro) en uno de sus artículos, padecemos un probable TDAH asistencial: Déficit de Atención Primaria, con Hiperactividad Hospitalaria. Lógicamente, esto ocurre también a nivel nacional, pero en Andalucía es más acuciante por las características que hemos detallado en estos artículos.

Juan José Silva

Delegado de Atención Primaria del Sindicato Médico de Sevilla

Distrito Sanitario de Sevilla Capital

Comparte en redes sociales:

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar