La estrategia de la mentira

Ya lo sabemos, pero no está de más proclamarlo de manera expresa: la mentira ha dejado de ser un anexo retórico del discurso político para convertirse en una estrategia al servicio de los intereses de los partidos. Estos ya no se limitan a exagerar sus promesas o a forzar ligeramente la descripción de la realidad. Ahora, sencillamente, mienten, y hacen bien, porque parece que los votásemos por sus mentiras.

Durante décadas, mientras estaba en el Gobierno, el PSOE se vanaglorió de la calidad de la sanidad andaluza. La mejor del mundo, decían. Cuando les mostrábamos con datos el deterioro progresivo del sistema y el desánimo de los profesionales, nos respondían que “esa no era la información que ellos tenían”. Se supone que no sabían nada de los médicos que se marchaban al extranjero ni de las listas de espera descontroladas y opacas. No sabían, al parecer, que una cohorte de directores de unidad despóticos nos estaba machacando. Pero mentían. Mintieron hasta el último momento. Siguieron mintiendo incluso después de perder las elecciones por culpa del abismo que se abrió entre su discurso y la realidad.

En esos años, desesperados tal vez por la idea de que nunca arrebatarían el poder a los socialistas, PP y Ciudadanos otorgaron un papel destacado a la sanidad en sus programas políticos. Se reunían con nosotros a la menor oportunidad y se hacían fotos para subirlas a las redes sociales. Acudían a nuestras concentraciones y nos deseaban suerte. Nos aseguraban que si algún día gobernaban Andalucía todo cambiaría, y les ponían nombre a nuestros agravios: la exclusiva, la desigualdad salarial, la falta de inversiones en Primaria, el arbitrario complemento de productividad, etc., etc. Pero mentían.

La farsa se reveló cuando lo que nadie esperaba sucedió. Los partidos que habían reclamado junto a nosotros mejoras salariales y retributivas alcanzaron el Gobierno. Muchos compañeros no querían esperar ni unos días a que las promesas se hicieran realidad, pero la nueva Administración nos pidió paciencia. Nos prometían que las mejoras llegarían en meses, pero de hecho las han aplazado indefinidamente.

Por su parte, la posición del PSOE ha sufrido un giro radical. Ahora incluso retuitean nuestras protestas. Al parecer, ya no somos el sindicato corporativo que montaba movilizaciones para perjudicar al PSOE. Su descaro ha llegado hasta el extremo de presentar una moción en el Parlamento andaluz en la que exigen las mejoras que ellos mismos se negaron a implantar durante casi cuatro décadas de gobierno. La sanidad andaluza ya no es la mejor del mundo, pero no porque ellos la financiaran de manera deficiente durante años, sino por culpa del actual Gobierno.

Son muchos los que se apuntan a esta estrategia de la mentira. Verán sindicatos que acataban resignados los recortes pasados y ahora se movilizan furibundos contras las evidentes carencias del sistema. Los comentaristas de las redes sociales que nos acusaban de sectarios cuando criticábamos a la Administración socialista callan ahora, sustituidos por los que nos acusan de sectarios por atacar a la Administración actual.

Quienes se hayan molestado en seguirnos saben que siempre hemos dicho lo mismo. No hay mejor prueba de que decimos la verdad.

Comité Ejecutivo del Sindicato Médico de Sevilla

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