Guardias en expectativa de sobrevivir

La acción de guardar es, según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), tener cuidado de algo. Y especifica que, en algunas profesiones como es la médica, es la actividad que asegura la prestación básica de servicios fuera del horario habitual. Esa actividad en nuestro caso no es otra que intentar mantener y recuperar la salud humana mediante el estudio, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.

Es esta no es una cuestión baladí. No sólo estamos hablando de tratar y dar recomendaciones ante un cuadro catarral o gripal leve, sino de urgencias y emergencias vitales que pueden costar la vida del paciente. Y esa atención que es cubierta las 24h del día, 365 días al año, no tiene precio.

O sí lo tiene. En el caso de Andalucía y del Servicio Andaluz de Salud (SAS), en concreto, ese precio (por hora) es de entre 17,28€ y 19,32€ si son guardias de presencia física en el caso de facultativos, médicos Familia de Atención Primaria o médicos de familia en Servicios de Urgencias y de entre 8,64€ y 9,66€ en el caso de las guardias localizadas. Todos estos importes son brutos, claro está.

Se vende que esos importes están adaptados a que se está en “expectativa de trabajo”, no trabajando realmente. Pero esto es una falacia, ya que en muchas ocasiones el trabajo es continuo y apenas da tiempo a comer o cenar, y menos a descansar algo en 24h. Y estas penosas condiciones cada vez se dan con más frecuencia, con falta de cobertura de sustituciones tanto de bajas como de vacaciones, urgencias saturadas en los hospitales donde el “no plan” de alta frecuentación es ya “no cubriendo” todo el año o en unos centros de salud hipersaturados.

Los médicos queremos que la población sepa que, cuando son las 3 de la madrugada, si vienen con una crisis de asfixia o con un dolor torácico, si su familiar ingresado sufre una parada cardio-respiratoria, o si tienen que trasladar de forma urgente a sus hijos a un centro de salud para que les atiendan, sea el día que sea y la hora que sea, allí estaremos. Aunque nos consideremos mal pagados. Porque lo primero es lo primero.

Pero dicho esto, tenemos derecho a que se dignifique nuestra profesión, a que las guardias (y otras muchas cosas) se remuneren y coticen de forma justa, a que cuando lleguemos a nuestro domicilio después de 24h. de trabajo extenuante, no nos quedemos pensando…”y esto para qué”. En resumen, que se valore nuestro trabajo (y nuestra “expectativa de trabajo”).

Fuente viñeta: @yodoctorcomic

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