Santiponce: De ruina a caracola y tiro porque me toca

Si te das una vuelta por Santiponce, y te decides a ir al consultorio, lo que te vas a encontrar es una ruina, o una caracola, según se mire.

Entras en el “edificio”, y ves una sala amplia con una media de dos filas de asientos azules, situados uno en frente del otro, por cada consulta. Cinco.

Una puerta con el símbolo de la salida de emergencia custodia la sala desde el fondo. Una puerta que si vas por fuera ni se aprecia, ni tiene salida (o si, sí entendemos por salida de emergencia una valla sujetada con unos alambres).

Aparatos de aire acondicionado, indispensable por otro lado, decoran las paredes junto a unos bonitos huecos entre la pared y el techo.

Estando ahí sentado, te distraes viendo una fila de hormigas desfilar por la puerta de una consulta. O no te distraes con nada por el ruido de las conversaciones de los pacientes que esperan su turno.

Entras en cualquier consulta y, ni el oído más comedido aguantaría no escuchar los datos de otros enfermos. Las paredes de las estancias sanitarias no guardan secretos.

Hoy ya no, pero hace unos días la banda sonora de la jornada laboral, sobretodo en la consulta de pediatría, era el canto de gatos. Gatitos que alimentados por los vecinos, vivían y se resguardaban en los cimientos del consultorio.

¿Se cala el agua cuando llueve?, a chorros. Y es que el revestimiento de las paredes no traspira, cala y consigue unas temperaturas extremas.

“Antes de empezar a pasar consulta, vengo un rato antes y abro todas las ventanas para que se vaya el mal olor”, comentan desde el consultorio.

“Si dejas toda la mañana el aire acondicionado te congelas, y si lo quitas te asas. La temperatura no es agradable ni para el paciente ni para el médico”, explica otro sanitario.

Santiponce posee su consultorio en estas caracolas desde junio del 2010. El traslado se hizo debido a la mala situación del antiguo Centro de Salud.

Antes de situarse en las caracolas se decide comenzar obras en el Centro. Mientras se llevaron a cabo actividades de reparación y recuperación del edificio, se realizó un estudio de viabilidad del edificio. Durante casi dos años, conviven trabajadores de la construcción con sanitarios y pacientes. “Supuso un deterioro para la salud de pacientes y trabajadores. Trabajar con polvo de paredes, de suelos, levantamiento de zonas, tirar muros, y el ruido que eso conlleva, así como el desescombro de todo ello”, argumentan desde el consultorio. Después de un tiempo aparecen grietas en las paredes de 5 metros, y se desprende un trozo del techo encima de una mesa de una consulta.

Así pues, se decide de manera “provisional”, mudarse a la ubicación actual, situada justo al lado del antiguo.

El centro antiguo fue liberado y fue anunciada la partida presupuestaria por ayudas FEDER y se empezó a reparar dicho centro a pesar de los resultados del estudio de viabilidad que declaraban que la reparación de dicho centro pasaba por arreglo de las estructuras, pilares y hormigonado de la base, lo cual salía muy caro y era más barato tirar y hacer uno nuevo.

Ahora el centro esta acondicionado por dentro, pero con unas grietas y un peligro de derrumbe. Y ahora el consultorio sigue en las caracolas, después de cinco años.

Esto se ha intentado solucionar y en 2013 se liberó una partida a través del Ayuntamiento para la construcción de un nuevo centro y los terrenos, de la Diputación en este caso, tras muchos movimientos, se intentaron liberar pero fue frenado por la Junta de Andalucía.  Esto se determinó en una reunión que fue mantenida el año pasado entre el Director de Distrito, Álvaro Nieto y un equipo de Santiponce. La Directora de Centro,  M. Ángeles Ortiz y Jefa de Personal, Dolores Sosa. Nieto informa que a pesar de las conversaciones mantenidas con el alcalde de Santiponce, no había ninguna partida para construcción de nuevo centro. Se argumenta por parte del Distrito que “no eran las mejores instalaciones pero que estaban bien dotadas y que podríamos estar peor”.

A pesar de las quejas, de las conversaciones y de las reuniones que se han mantenido durante estos años, nada se ha solucionado y no parece que esta situación tenga un final cercano. Así, en Santiponce andan de ruina a caracola, y tiro porque me toca. 

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