Agresiones a facultativos
en la provincia de Sevilla en 2024

0

Vía Crucis en Atención Primaria

En plena pre-campaña electoral nuestros políticos presumen de modernizar el SAS a través la gestión inteligente para que pacientes y profesionales tengan un sistema más ágil y accesible. Al mismo tiempo, el Servicio Andaluz de Salud, por vez primera en más de veinte años, fuerza la apertura de todos los Centros de Salud de la provincia de Sevilla en horario de tarde esta Semana Santa, último volantazo de una gestión que ignora al profesional.

Sin negociación previa ni planificación, mediante una orden de calado comunicada con apenas tres semanas de margen, la Administración impone la apertura de los centros de salud por la tarde durante la Semana Santa. Este movimiento, ejecutado por la vía del hecho, ignora de forma temeraria la realidad de unos puntos de asistencia que arrastran demoras superiores al mes en la asignación habitual de sus citas. Es la improvisación elevada a categoría de gestión, donde el parche político sustituye a la hoja de ruta, dejando en evidencia una alarmante falta de previsión sobre el terreno.

Esta medida no es solo un error de cálculo logístico; representa una deshumanización profunda en el trato a los recursos humanos de la sanidad pública. Al dictar la apertura en fechas de máxima complejidad, el SAS invalida derechos ya consolidados, como los permisos y planes de conciliación autorizados hace meses. Es, en esencia, un ejercicio de maltrato institucional que erosiona la confianza de quienes sostienen el sistema en los municipios más alejados de los grandes hospitales.

La ineficiencia de la orden choca, además, con la fisonomía de los pueblos andaluces en estas fechas. Con los cascos históricos bloqueados por las cofradías y la movilidad reducida a la mínima expresión, forzar el desplazamiento de profesionales y pacientes hacia y desde centros situados en el epicentro de las aglomeraciones es un despropósito operativo. Resulta paradójico que una Administración que presume de modernización obligue a su personal a una ratonera logística donde el acceso es, sencillamente, impracticable.

Salvo cambios de última hora, la sanidad rural se enfrenta a un nuevo escenario de precariedad bajo el disfraz de la «mejora asistencial». Abrir centros sin refuerzos, pisoteando acuerdos previos y en contra de la lógica más elemental de movilidad, no soluciona las listas de espera; solo profundiza la brecha entre la gestión y la asistencia real. El SAS parece olvidar que la calidad del servicio es inseparable de la dignidad de sus trabajadores, y que gobernar a golpe de improvisación es la vía más rápida hacia el colapso y la desafección hacia el modelo de Atención Primaria.

Sindicato Médico de Sevilla