La reciente aprobación de la Estrategia de Salud Digital de Andalucía (ESDA) por el Consejo de Gobierno plantea un escenario de luces y sombras para nuestra sanidad. Desde el Sindicato Médico Andaluz (SMA) siempre hemos apoyado firmemente la transformación digital de nuestro sistema, convencidos de que mejora la accesibilidad y la eficiencia en la atención al paciente. Sin embargo, tal y como está planteada ahora mismo, esta estrategia amenaza la salud laboral del colectivo médico y facultativo andaluz.
Desde el SMA advertimos que la nueva estrategia tecnológica, aunque necesaria, está imponiendo una sobrecarga laboral invisible que pone en riesgo a nuestros facultativos y facultativas. Gracias a nuestra presión, hemos forzado al SAS a abordar un protocolo de desconexión digital.
Nuestra denuncia se basa en un hecho objetivo: la transformación digital se ha realizado implementando herramientas de gestión que no han sido evaluadas desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales. La administración ha olvidado su obligación de identificar los riesgos emergentes asociados a estas nuevas tecnologías.
El ejemplo más flagrante de esta deriva es el Buzón del Profesional. Esta herramienta, de uso obligatorio, se ha convertido en un cajón de sastre donde se acumulan tareas que no están reflejadas en la agenda diaria de consulta.
A través de este buzón, se nos exigen actuaciones como la gestión de teleconsultas y requerimientos farmacéuticos o la tramitación de incapacidades temporales y altas automatizadas (en nuestro nombre, pero sin nuestra firma explícita). También se incluyen las revisiones de pacientes polimedicados o la renovación de tratamientos crónicos.
Toda esta actividad se realiza sin que se haya asignado el tiempo necesario en la jornada laboral, generando una sobrecarga de trabajo no reconocido que afecta directamente a la seguridad del paciente y a la salud del profesional médico.
La «hiperconectividad» ha derivado en una disponibilidad permanente no reglamentada de los facultativos/as, tanto en atención primaria como hospitalaria. Esta situación genera graves riesgos de salud, a nivel psicosocial e incluso cardiovascular, que no pueden ser ignorados.
Ante la inacción de la administración, tuvimos que actuar. Aunque solicitamos la puesta en marcha de un protocolo de desconexión digital en julio del año pasado, el SAS dilató el proceso escudándose en la falta de normativa transversal de la Junta de Andalucía. Ha sido necesaria la denuncia del Sindicato Médico de Córdoba ante la Inspección de Trabajo para precipitar los acontecimientos y obligar al SAS a elaborar este protocolo.
Esta denuncia surgió tras constatar prácticas reiteradas que vulneraban el derecho al descanso, especialmente en urgencias y guardias médicas. Ahora, el protocolo se configura como la herramienta necesaria para eliminar o minimizar estos riesgos, tal y como exige la ley.
Desde el SMA agradecemos que finalmente, aunque sea a la fuerza, la Unidad de Coordinación de Protección de Riesgos Laborales del SAS haya presentado esta iniciativa. No obstante, nos mantendremos vigilantes y nos comprometemos a colaborar activamente para que este protocolo sea eficiente y esté dotado de los recursos necesarios. No permitiremos que la modernización del sistema sanitario se siga financiando a costa de la salud y el tiempo libre del colectivo médico y facultativo andaluz.
Sindicato Médico Andaluz