Agresiones a facultativos
en la provincia de Sevilla en 2024

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Teleconsulta en Atención Primaria: ni tiempo, ni medios, ni respeto

El sistema que prometía agilidad se ha convertido en un laberinto de esperas interminables, burocracia delegada y una preocupante desatención presencial. Los Médicos de Familia denuncian que se han convertido en espectadores de lujo mientras sus pacientes quedan atrapados en un limbo jurídico.

Así se concluye del estudio que el Sindicato Médico de Sevilla ha hecho entre sus afiliados en las últimas semanas, cumplimentado por doscientos profesionales de Medicina de Familia, Pediatría y Odontología de Atención Primaria de toda la provincia de Sevilla. La idea de la Teleconsulta es buena: la tecnología para acortar distancias, agilizar trámites y disminuir esperas, ¿qué podría salir mal?

Citan a los equipos de los Centros de Salud de un día para otro, en el 97% de los casos sin consultar previamente la opinión de sus profesionales, sin proporcionarles los medios materiales necesarios, se les imponen diferentes esquemas cerrados de derivación de sus pacientes a determinadas especialidades hospitalarias a través de consultas virtuales, como única vía de acceso. Fin de la reunión.

Posteriormente, cuando el Médico de Familia considera que un paciente precisa ser valorado en consultas de Hospital y la única ruta de acceso de que dispone es la teleconsulta, el 80% de las veces ha de echar mano a su propio teléfono, cámara de fotos o dermatoscopio para fotografiar lesiones y pruebas complementarias, redacta su informe de derivación y queda a la espera.

La respuesta llega al buzón del profesional. A este buzón llegan, entre otros tipos de comunicaciones, informes de alta tras ingresos, resultados de analíticas y de pruebas de imagen, incidencias de la Inspección de Trabajo, respuestas a Teleconsultas, etc. El 91% de los profesionales que han respondido al cuestionario afirma no disponer de un tiempo formal y protegido en sus agendas ni para atender este buzón, ni para dar salida a las respuestas de las Teleconsultas.

Si un profesional se va dos semanas de vacaciones, a la vuelta puede encontrarse con más de cien comunicaciones en el buzón. Sin tiempo para atenderlas. Si una de ellas es de una Teleconsulta a la que no dé una respuesta rápida, la Teleconsulta queda archivada, caduca. Teniendo que volver a empezar el proceso de derivación. Sin que su paciente sepa a qué se debe la demora.

Otro escenario que termina con el paciente desatendido, es aquel en el que la Teleconsulta es devuelta porque presenta fallos técnicos o se acompaña de fotografías que no ilustran
bien las lesiones. Según nuestros encuestados esto sucede con mucha frecuencia el 32% de las ocasiones, y el 43% a veces. Conviene recordar que la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y el Estatuto Marco obligan al empleador a proporcionar los medios técnicos con los que la persona trabajadora desempeñe de forma efectiva las tareas que se le asignen. Teléfonos móviles, cámaras de fotos, dermatoscopios y formación específica para acometer con garantías las nuevas tareas, obligaciones que el Servicio Andaluz de Salud evita asumir.

Para finalizar, están los casos en los que se indica que el paciente no precisa valoración hospitalaria. Escenario muy frecuente para el 59% del personal encuestado, quienes comparten que esta negativa suele darse porque a la derivación inicial le falte algún dato clínico del caso, o la persona esté a la espera de resultados de alguna prueba complementaria. En todos los casos la Teleconsulta se cierra, teniendo que rehacerse desde Atención Primaria.

Los testimonios recogidos a pie de consulta son demoledores. Hay una sensación generalizada de abuso y falta de respeto hacia Médicos y Médicas de Familia, profesionales que ahora, además de diagnosticar en cinco minutos, deben actuar como intermediarios, fotógrafos y gestores de citas ajenas. Únicamente el 5,6% de los profesionales encuestados afirman haber sido preguntados a posteriori en relación al modelo de Teleconsulta, buscando líneas de mejora.

Gestores no bien informados arguyen que el modelo de Teleconsulta evita la saturación de Servicios Hospitalarios mejorando listas de espera. Los datos recogidos por el Portal Estadístico del Ministerio de Sanidad apuntan en sentido contrario: las primeras consultas procedentes desde los centros de salud aún están en niveles prepandemia, mientras que las consultas sucesivas y de revisión se han disparado, creciendo a un ritmo cuatro veces superior que las primeras consultas.

El análisis de los datos revela una vulneración sutil pero constante de la Ley de Autonomía del Paciente. Nadie informa al usuario, nadie le pregunta si desea que su caso se resuelva a través de una pantalla o si prefiere el ojo clínico y el tacto de otro profesional. El resultado es el limbo jurídico: consultas denegadas por falta de un dato, o que los profesionales de Atención Primaria no pueden solicitar, que dejan al enfermo sin asistencia y al Facultativo de Atención Primaria en la delicada posición de tener que dar la cara por un sistema que no controla.

Reivindicamos: Tiempo, Medios y Respeto Institucional

Desde el Sindicato Médico de Sevilla no nos llamamos a engaño. La Teleconsulta solo es útil si es resolutiva. Como todo acto médico, requiere su espacio. Es indigno que los profesionales tengan que emplear medios propios, cuya experiencia, según se concluye en nuestro estudio, lleva con frecuencia a tener que repetir la consulta.

Si la Teleconsulta sigue siendo un sustituto de la derivación clásica y no un complemento, no estaremos ante un avance, sino ante una denegación de asistencia programada. Por el bien de nuestros pacientes exigimos que se abra un espacio de diálogo en el que la opinión de los profesionales sea tenida en cuenta.