Desde el Sindicato Médico de Sevilla denunciamos públicamente el gravísimo incidente de seguridad ocurrido en la madrugada del martes 13 al miércoles 14 de enero de 2026 en el Centro de Salud de Brenes (Sevilla), un episodio de extrema violencia que obligó al equipo sanitario de guardia a abandonar su puesto y solicitar asistencia sanitaria, provocando el cierre del centro hasta la mañana siguiente.
Los hechos se iniciaron durante la madrugada, cuando un paciente acudió al centro solicitando atención médica. Fue correctamente atendido por la médico de guardia, resolviéndose el motivo de la consulta. Sin embargo, una vez finalizada la asistencia, el individuo, en actitud claramente agresiva, exigió que se llamara a la Policía para que lo trasladara a su domicilio. Ante la creciente tensión, el equipo sanitario avisó a la Policía Local y logró que el paciente permaneciera sentado a la espera de su llegada.
En ese contexto, el segundo equipo de guardia, que había colaborado en contener la situación, tuvo que salir a atender un aviso urgente en una localidad cercana, quedando el Centro de Salud de Brenes con un único equipo disponible y con el paciente aún en las instalaciones.
De forma repentina y sin mediar provocación, el paciente se levantó, comenzó a golpear violentamente objetos a su paso y a perseguir a los profesionales sanitarios, que se vieron obligados a refugiarse de inmediato en una dependencia interior para proteger su integridad. Desde allí, reclamaron nuevamente la intervención urgente de la Policía Local y avisaron al segundo equipo, que regresó desde Villaverde del Río.
La agresividad del individuo fue tal que, en uno de estos episodios, empujó violentamente una puerta interior de vidrio, que impactó contra el muro sobre el que estaba anclada y se rompió por completo, aumentando el riesgo para el personal. Durante ese tiempo, el agresor continuó gritando, golpeando objetos y aporreando la puerta tras la que se encontraban los profesionales, generando una situación de pánico, ansiedad y miedo extremo.
Finalmente, la intervención de las fuerzas de seguridad permitió controlar la situación y detener al agresor, evitando consecuencias que podrían haber sido mucho más graves. No obstante, el impacto psicológico sufrido por el equipo sanitario fue de tal magnitud que los profesionales se vieron obligados a abandonar su puesto y requerir asistencia sanitaria, lo que conllevó el cierre del Centro de Salud de Brenes hasta la mañana siguiente, dejando sin atención urgente presencial a la población durante varias horas.
Desde el Sindicato Médico de Sevilla advertimos de que estas son las consecuencias directas de la violencia y la falta de medidas preventivas, una situación que acabamos pagando todos: los profesionales sanitarios, cuya integridad física y psicológica se ve amenazada, y la ciudadanía, que se queda sin atención sanitaria. Mientras las agresiones no se castiguen de forma contundente y disuasoria, y mientras la Administración siga sin actuar, estos episodios seguirán repitiéndose, con centros cerrados y pacientes desatendidos.
Una violencia creciente que exige medidas inmediatas y tolerancia cero
Desde el Sindicato Médico de Sevilla queremos dejar claro que los hechos ocurridos en el Centro de Salud de Brenes no son aislados. Se enmarcan en una ola creciente y sostenida de agresiones en el ámbito sanitario, especialmente en los servicios de urgencias y durante los turnos nocturnos, que venimos denunciando desde hace años.
Denunciamos que el Servicio Andaluz de Salud y la Consejería de Salud siguen sin adoptar medidas eficaces y estructurales que frenen de forma definitiva esta escalada de violencia, manteniendo a los profesionales sanitarios en una situación de desprotección y abandono institucional. Es inadmisible que, en pleno 2026, los profesionales tengan que atrincherarse para proteger su integridad física, o que un centro de salud se vea obligado a cerrar sus puertas tras una agresión grave. Cabe preguntarse si este sería el trato aceptable en cualquier otra empresa y qué ocurriría si se tratara de una entidad privada.
La gravedad de lo sucedido en Brenes exige una respuesta inmediata y contundente, no solo en este centro, sino en todos los puntos de urgencias de la provincia de Sevilla. Desde el Sindicato Médico de Sevilla exigimos un refuerzo permanente y efectivo de la seguridad, especialmente en horario nocturno; protocolos reales y operativos frente a agresiones, dotados de medios suficientes; apoyo psicológico y legal inmediato a los profesionales afectados; y el reconocimiento institucional de la sanidad como profesión de riesgo.
Asimismo, reclamamos el endurecimiento urgente del marco legal vigente. Las agresiones contra profesionales sanitarios no pueden seguir resolviéndose con simples sanciones económicas: deben conllevar penas de prisión, con un claro efecto disuasorio, y una tolerancia cero real frente a cualquier forma de violencia en los centros sanitarios.
Advertimos con claridad que la falta de medidas preventivas convierte a la Administración en corresponsable de las consecuencias de futuras agresiones. Cuidar no puede implicar trabajar con miedo, ni ejercer la medicina puede equivaler a asumir la violencia como parte del trabajo.
Desde el Sindicato Médico de Sevilla seguiremos denunciando públicamente cada agresión y no descartamos nuevas acciones sindicales si no se adoptan, de una vez por todas, soluciones reales que garanticen la seguridad de los profesionales sanitarios.
