Agresiones a facultativos
en la provincia de Sevilla en 2024

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Respuesta a la carta de la señora ministra de Sanidad

Señora ministra de Sanidad, compañera de profesión que una vez fue de todos nosotros. Le respondo a título individual a su carta dirigida al comité de huelga de la profesión médica de la Sanidad Pública de este país, publicada en abierto en la red social X.

Me da la impresión de que algo tenía usted que decir ante la que se avecina. Un río de borrascas como el que nos está cayendo aquí en Andalucía, a lo largo de estas semanas. Un temporal sanitario. Solo que este le coge sin paraguas ni impermeable: hace tiempo que se oxidaron los ataques de manual contra nuestra profesión. Ni corporativismo, ni clasismo, ni profesión de “señoritos”. Nada de ello sirve ya ante las realidades de nuestro ejercicio profesional: gente del común, abnegada, achicharradas sus ilusiones tras décadas de negociación con el dichoso “Ámbito”.

Pero voy al grano. Segundo párrafo de su carta: “el ejercicio de mis responsabilidades como ministra se realiza estrictamente dentro del marco legal vigente”. Se puede objetar que el gobierno al que usted pertenece ha demostrado muchas veces que modifica a conveniencia el marco legal vigente con el objeto de replantear el objeto y el alcance de sus responsabilidades. Ampararse en el corsé de la legalidad huele que apesta a excusa barata. Pura escapatoria que viene a dar la razón a aquellos que vocean que la política sirve para lo que sirve.

Los sindicatos médicos argumentan que la Mesa del Ámbito no sirve para enmendar el lamentable estado de la profesión en la Sanidad Pública de nuestro país. En este sentido, dicho espacio de negociación diluye nuestra representación y margina nuestros problemas, como venimos diciendo por activa y por pasiva desde hace meses. Por su parte, señora ministra, insistir en la Mesa del Ámbito es, justamente, negar lo que usted escribe en el tercer párrafo acerca de no sé cuántas reuniones “de buena fe”. Es evidente que no la hay. No la hubo nunca. “Lo tuyo es puro teatro”, como reza la copla.

Pero la mayor viene en el cuarto párrafo: “el texto acordado supone una mejora sustancial de las condiciones laborales de todos los profesionales sanitarios”. ¡Enhorabuena por la descalificación implícita que nos hace, señora ministra! Su texto no solo destila un paternalismo insoportable, sino que nos pone de tontos sin remedio. Pues no de otro modo puede calificarse a un colectivo profesional que se dispone a asumir pérdidas económicas para luchar… ¡contra un texto que les favorece! Es como decir: “señores médicos, no sabéis lo que os conviene”. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo, ¿no?

Sin salir del mismo párrafo: “la incorporación de un capítulo específico y diferenciado para el personal médico facultativo, que responde a la gran mayoría de las demandas planteadas por este colectivo”. ¡Excelente, señora ministra! ¡Acaba de descalificar de un plumazo a todos los sindicatos médicos! ¿De qué interlocutores se valió usted para afirmar eso? ¿A qué proporción de los médicos de la Sanidad Pública representan? Porque, en contraste, podemos sostener que los sindicatos médicos que convocan la huelga representan sin duda a la inmensa mayor parte del colectivo en todo el territorio nacional. Y manifiestan justo lo contrario de lo que usted escribe. Lo expresado por usted tras asistir a no sé cuántas reuniones “de buena fe”. De buena fe, pero oídos sordos, a lo que se ve.

Sus argumentos, aun en el mismo párrafo, sobre sus competencias y las respectivas de la comunidades autónomas saben de nuevo a excusa legalista. A salida facilona. Entre otras cosas, las comunidades autónomas no tienen competencias plenas en materia de retribuciones ni en conceptos básicos, como el tan traído y llevado pago por guardias médicas. Tan facilona como la relación que usted hace de las variadas iniciativas que podemos tomar para reclamar un Estatuto Propio para la Profesión Médica. Una escapatoria irrisoria que subraya el diagnóstico que se le aplica: “falta (absoluta) de voluntad política”.

¡Dígalo claro, señora ministra! Bajo ningún concepto se plantea usted hacerlo. Ignoro la madeja de presiones a la que está sometida. Su patética carta pone en evidencia hasta qué punto es rehén de dicha madeja, del Ámbito, y de su escaso margen de maniobra, atrapada como está, además, por la ideología y por una inercia normativa de décadas. Una inercia muy respaldada por el Ámbito, seguro, pero que lleva permitiendo y, según las trazas, continuará permitiendo el ejercicio profesional basado en una interpretación arbitraria y asfixiante, por parte de los cargos directivos e intermedios, de “las necesidades asistenciales”.

Contra ello, señora ministra, miles de facultativos de este país están convocados a una huelga indefinida que dignifique sus condiciones laborales y que dé más seguridad al ejercicio de la medicina en la Sanidad Pública. El menosprecio, el paternalismo y la falta de consideración hacia los interlocutores profesionales que, como acabo de exponer, pone de manifiesto su carta, no nos han dejado otra solución, y así se lo estamos explicando a la ciudadanía.

Artículo firmado por el doctor Federico Relimpio Astolfi, delegado del Sindicato Médico de Sevilla y publicado en Diario de Sevilla el 9 de febrero de 2026.