El viceconsejero de Salud engaña a la población: la escasez de médicos sí tiene solución a corto plazo

En una entrevista reciente, el nuevo viceconsejero de Salud, Miguel Ángel Guzmán, emitió un juicio desolador: “A corto plazo no hay solución a la falta de médicos de familia y pediatras”. Mucho nos tememos que el Sr. Guzmán haga extensiva al conjunto de nuestra profesión esta renuncia a abordar el problema más grave que tiene la sanidad andaluza: la escasez de facultativos.

La afirmación del viceconsejero representa una renuncia explícita a abordar a corto plazo el problema de la escasez de médicos en Atención Primaria. Esta actitud resulta especialmente grave porque se basa en una premisa falsa. Existen medidas que, adoptadas de manera urgente, paliarían a corto plazo la escasez de médicos y que además son necesarias para solucionar el problema a largo plazo. La declaración de impotencia del viceconsejero no es más que una estratagema para eludir su responsabilidad en el colapso de la medicina de Atención Primaria.

El viceconsejero de Salud, Miguel Ángel Guzmán. (Foto: Junta de Andalucía)

La escasez de médicos en Atención Primaria no se debe a que no haya médicos de familia en la Bolsa de empleo, como afirma el Sr. Guzmán, sino a la incapacidad histórica del SAS para atraer a los médicos a este ámbito sanitario. El pasado año quedaron sin cubrir 200 plazas de MIR de medicina de familia. El fenómeno se repite desde hace décadas. De nada servirá aumentar el número de plazas ofertadas si estas no son cubiertas. Cada año conocemos casos de médicos de familia que renuncian a terminar la especialidad o a ejercerla cuando terminan, y optan por volver a presentarse al MIR. Otros compañeros se marchan al extranjero. Sin esta huida de profesionales nuestra situación no sería tan desesperada. La falta de médicos de familia en bolsa no es sino la consecuencia del desprecio sistemático e histórico a los médicos de la Atención Primaria. De hecho, la escasez de pediatras adquiere en Atención Primaria una gravedad que no tiene en otros ámbitos, como los hospitales o la medicina privada.

Las causas de este fenómeno son bien conocidas. Las retribuciones de los médicos en Andalucía han mejorado con la actual Administración, pero no alcanzan las cifras de las comunidades con mayores presupuestos sanitarios y menos aún las de países de nuestro entorno. A ello se suma un sistema de gestión de personal cortoplacista, anticuado y politizado, insensible a las necesidades personales y profesionales del médico, ajeno a las características de la medicina actual, carente de incentivos y basado en la coacción, que expulsa a los médicos de su seno en lugar de atraerlos a él.

Ni la Administración anterior, que gestionó la sanidad andaluza durante décadas, ni la actual han mostrado capacidad para abordar las reformas que necesita nuestro sistema sanitario. Es absurdo aplicar la misma estructura laboral y retributiva a todas las categorías profesionales. El sistema de selección, incentivos, promoción profesional o acceso a la gestión de los médicos no puede ser el mismo que el de otras categorías profesionales. Hace años que reclamamos un Estatuto específico para el colectivo médico, un marco normativo que contemple las especificidades de nuestra profesión. En lugar de abordar esta reforma, la Administración sigue anclada a un modelo obsoleto, ineficiente y desincentivador. Afirmar que la escasez de médicos no tiene solución es más fácil que abordar estas reformas, pero es también una forma de engaño y una elusión de responsabilidades políticas.

Como solución al problema de la falta de médicos, la actual Consejería de Salud ha optado por asignar funciones de diagnóstico y tratamiento al personal de enfermería. En lugar de prever inversiones para reducir la precariedad laboral del médico, el SAS pretende contratar en el próximo año cientos de enfermeros/as para las consultas de acogida, en las que la enfermería valorará y tratará problemas médicos, algo para lo que no está cualificada. El SAS proclama ufano que estas consultas solucionan más del 50% de los casos que atienden, pero estos datos son inflados con artimañas como contar entre los casos solucionados la derivación del paciente a una consulta programada del médico. Un maquillaje similar permite afirmar al viceconsejero que no hay consultas de 70 u 80 pacientes, cuando en muchos casos esto se consigue dividiendo en dos la agenda del mismo médico. Aunque el SAS podría descargar estas consultas aplicando el concepto retributivo de la continuidad asistencial, prefiere pasar a los médicos al turno de tarde mermando la plantilla de la mañana.

El viceconsejero engaña a la población cuando afirma que no hay solución a corto plazo para la falta de médicos de familia y pediatras cuando sostiene que la solución pasa por crear más plazas MIR de estas especialidades y no por acabar con su precariedad laboral, cuando declara que las retribuciones de los médicos andaluces están por encima de la media española, cuando ofrece a la población consultas de enfermería para suplir la falta de médicos aportando datos inflados sobre su eficacia y cuando niega que exista sobrecarga en las consultas médicas.

El deterioro de la sanidad pública andaluza afecta ante todo al colectivo médico. La precariedad laboral en este ámbito y la incapacidad de la Administración de abordar este problema específico alienta la marcha de facultativos y reduce la calidad asistencial. En lugar de ofrecer soluciones adecuadas, la Consejería de Salud busca alternativas simples y baratas que no van a solucionar nada y representan un engaño a la población. La entrevista del viceconsejero expresa a la perfección esta estrategia cobarde y errónea.

Comité Ejecutivo del Sindicato Médico de Sevilla

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